Resum
La actual educación afectiva y sexual (EAS en adelante) del alumnado adolescente presenta dos problemas graves: es escasa y carece de perspectiva feminista -no se enmarca en la coeducación como estrategia para conseguir la igualdad entre mujeres y hombres-. Como veremos, no aborda la vulneración de derechos humanos que sufren las mujeres, como la explotación reproductiva (“gestación subrogada”, “donación” de óvulos), la explotación sexual (prostitución, pornografía) o el abuso sexual infantil (ASI). A todo ello sumamos que la EAS acusa la irrupción de la ideología queer transgenerista: los talleres sobre diversidad o sexoafectividad se centran en la “identidad de género” como verdad incuestionable. Mientras, en entornos educativos como los institutos de secundaria, se puede constatar que jóvenes y niñas sufren violencia sexual simbólica y física. Sin la coeducación, no es posible ofrecer una EAS que contribuya a la igualdad social que merecen niñas y niños.