Resum
El aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) en adolescentes y jóvenes en España refleja un fenómeno complejo, influido por factores sanitarios, sociales y culturales. Aunque parte del incremento puede interpretarse como un éxito de las políticas de salud pública —mayor acceso a pruebas, mejor vigilancia epidemiológica y más conciencia sobre la salud sexual—, también revela déficits persistentes, como la falta de educación sexual integral y las dificultades del sistema sanitario para atender de forma cercana y accesible a la población joven.
El artículo propone superar el enfoque tradicional adultista y basado en el miedo, el estigma o la culpabilización, y avanzar hacia una prevención combinada que fomente el autocuidado, el consentimiento y la toma de decisiones informadas superando el marco del VIH. También es importante integrar el cribado regular de ITS como práctica de salud preventiva y adaptar los servicios a las necesidades reales de los jóvenes. En definitiva, plantear soluciones alternativas a las habituales desde otro paradigma que acerque la respuesta a una mirada salubrista desde los derechos y la evidencia y no tanto desde el pánico moral y social.