Resumen
La adolescencia es una etapa de cambios físicos, psicológicos y sociales que incluye el desarrollo de la madurez sexual y la evolución de los vínculos familiares. La sexualidad se manifiesta intensamente en este periodo, con el inicio de relaciones sexuales, la exploración de nuevas formas de relacionarse y la consolidación de la identidad sexual. Sin embargo, esta etapa también expone a riesgos como infecciones de transmisión sexual (ITS), embarazos no deseados, peligros asociados al consumo de pornografía y abuso sexual infantil. Las redes sociales y medios de comunicación tienen un impacto dual: pueden actuar como herramientas educativas o representar una amenaza para la salud sexual. En Castilla y León, los adolescentes inician relaciones coitales en promedio durante la mitad de la adolescencia. Aunque el preservativo es el anticonceptivo más utilizado, muchos no lo emplean consistentemente, y las interrupciones voluntarias del embarazo son altas entre adolescentes mayores. La Educación Sexual Integral (ESI) es clave para mitigar estos riesgos, pero en esta región no forma parte de un currículo común ni de asignaturas específicas. Aunque los centros educativos sí imparten Educación Sexual, la formación del profesorado en estos temas es limitada. El objetivo general es explicar la situación de la Educación Sexual de adolescentes de Castilla y León y desarrollar una intervención en familias. Se analizó el estado de la Educación Sexual y los hábitos sexuales de adolescentes en Castilla y León, explorando las fuentes de información más relevantes y diseñando un programa de intervención dirigido a familias. Se utilizó un cuestionario aplicado a 513 adolescentes de entre 10 y 19 años, distribuidos en todas las provincias de la región. Se excluyó a quienes no estaban escolarizados o no desearon participar. El diseño fue descriptivo transversal mixto. Entre los resultados, se identificó que la madre es la principal fuente de información sexual para los adolescentes, seguida de pares, internet, redes sociales y el padre. Las amistades y redes digitales adquieren mayor relevancia en edades avanzadas, mientras que el padre es una figura más importante en edades tempranas. La mayoría de los adolescentes desea recibir Educación Sexual en sus centros educativos, aunque calificaron su satisfacción con la enseñanza recibida como moderada. La edad promedio de inicio de relaciones coitales coincide con estudios previos, pero en prácticas sexuales no coitales se observan inicios más precoces, especialmente en generaciones más jóvenes. Se identificaron deficiencias en el uso de métodos anticonceptivos: una proporción significativa de adolescentes no los emplea siempre que es necesario. Aunque el preservativo es el método más común, hay un uso limitado de otras alternativas, como la píldora diaria. Las razones principales para no usar anticonceptivos incluyen la falta de disponibilidad y el tipo de práctica sexual. Ante la relevancia encontrada del rol de madres y padres en educación sexual, se diseñó un programa de Educación para la Salud (EPS) dirigido a familias, utilizando la plataforma Genially®. El objetivo fue aumentar su conocimiento en sexualidad, mejorar la frecuencia y calidad de las conversaciones con sus hijos, y fortalecer la confianza en estas interacciones. Se realizaron seis sesiones asincrónicas en línea con pre y post tests para evaluar el impacto. Participaron 67 personas (40 mujeres y 27 hombres), mostrando mejoras significativas en conocimiento general sobre sexualidad y sobre sexualidad adolescente. También aumentaron la frecuencia y confianza en las conversaciones con sus hijos. En términos cualitativos, se observó un incremento en respuestas relacionadas con "buenas sensaciones" y una disminución en "dudas", "malas sensaciones" y "desinterés", tanto de los progenitores como de sus hijos. Estos resultados reflejan el cumplimiento de los objetivos planteados y respaldan la efectividad de incluir a las familias en la ESI.