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Encuesta

Descripción

“Una encuesta es una investigación realizada sobre una muestra de sujetos representativa de un colectivo más amplio, que se lleva a cabo en el contexto de la vida cotidiana, utilizando procedimientos estandarizados de interrogación, con el fin de obtener mediciones cuantitativas de una gran variedad de características objetivas y subjetivas de la población”

Manuel García Ferrando, Jesús Ibáñez y Francisco Alvira, El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación, 1994 [1986], Madrid, Alianza

La encuesta es un método cuantitativo que recoge información a través de un formulario o cuestionario que debe ser respondido por una muestra de población, es decir, por un número determinado de personas que consideraremos representativo.

El objetivo de la encuesta es generar una serie de datos cuantificables, es decir, que podamos agrupar en pequeñas porciones según un consenso más o menos amplio. Es necesario que los conceptos que utilicemos, las variables, las situaciones que vayamos a cuantificar, sean fácilmente reconocibles en un contexto dado, tanto por las personas estudiadas como por el público que va a recibir los resultados (nosotras mismas, el equipo del programa, la institución que ha hecho el encargo, la comunidad científica, etc.).

 

Elaborar cuestionarios

Por estos motivos, y porque el esfuerzo empleado para realizar una encuesta que sea respondida por un número amplio de personas puede ser grande, se habla de “cuestionarios verificados”. Los cuestionarios verificados son aquellos que ya se han puesto a prueba y, por lo tanto, sabemos que “funcionan” (las preguntas se entienden, los datos que generan son relevantes y responden a las preguntas de la investigación). Esto no quiere decir que no podamos elaborar nuestros propios cuestionarios: los cuestionarios ad hoc son recomendables cuando no encontramos cuestionarios ya elaborados que respondan a nuestra necesidad específica o cuando los que ya existen no responden bien a alguno de los criterios de nuestra evaluación. Es recomendable, en este caso, realizar una prueba piloto a una muestra reducida para asegurarnos de que el formato y el lenguaje utilizados son apropiados y las respuestas son las que esperamos.

¿Cómo elaborar preguntas para un cuestionario ad hoc?

Lo mejor es elaborar preguntas a partir de los indicadores que tenemos porque así nos aseguramos de que serán útiles para responder a las preguntas evaluativas y se corresponderán a los criterios de nuestra evaluación. Recordemos que los indicadores se elaboran en un proceso de operativización en el que intentamos dimensionar los criterios, valores, motivaciones, etc.

Las preguntas pueden ser abiertas (la respuesta es libre) o cerradas (se ofrecen de antemano dos o más respuestas posibles). Un cuestionario con preguntas cerradas es más fácil de comparar y el vaciado será más rápido, pero no siempre es posible o útil a nuestros objetivos.

Las preguntas cerradas son más útiles para clasificar a los individuos, pero si queremos profundizar sobre el marco de referencia de las personas entrevistadas, o conocer el proceso por el que han llegado a sustentar sus puntos de vista, es mejor hacer preguntas abiertas. 

Si las personas han sido introducidas al tema y ya han podido estructurar un poco su opinión, una encuesta cerrada puede ser eficaz. Si no es el caso, es mejor hacerla abierta. También, en función del grado de conocimiento general o consenso sobre tema: si el tema es bien conocido, si es fácil de indentificar porque está presente en los medios de comunicación, es común en el entorno profesional o de edad de las personas encuestadas, las preguntas cerradas pueden funcionar bien. Si hay dudas sobre la definición de los términos empleados, fuertes debates, ambiguedad, etc, es mejor emplear preguntas abiertas.

Las preguntas cerradas requieren menos concentración y esfuerzo, por lo tanto, si el tema no es muy motivador, mejor abiertas. El riego de las preguntas cerradas es que baje la motivación o que por falta de conocimiento haya un alto porcentaje de “no sabe” o respuestas en blanco. Otro riesgo es que los factores distorsionantes arriba indicados condicionen las repuestas.

En resumen, las preguntas cerradas son más convenientes cuando los objetivos de la encuesta están claros y son sencillos. Cuando estamos seguras de que podemos comunicarnos fácilmente con la población a estudiar, cuando tenemos un mínimo conocimiento de esa población y compartimos vocabulario. Si no tenemos esa seguridad, la situación no está muy bien definida o nuestra ambición es mayor (por ejemplo, tenemos más tiempo para la investigación, o estamos en una etapa inicial, o es la primera vez que realizamos una encuesta) es mejor emplear preguntas abiertas.

Preguntas cerradas

Existes dos tipos: las de respuesta dicotómica y las de respuesta múltiple. Las dicotómicas se formulan para clasificar a la población en torno a comportamientos, actitudes u opiniones bien definidos, a favor o en contra, en positivo o en negativo. Permite una tercera respuesta matizada que sería “no sabe”, o todavía no lo ha decidido. Las respuestas deben ser excluyentes entre sí.También se puede añadir un campo abierto "por qué", que recoja información motivacional.  

En la respuesta múltiple, esta puede ser gradual (mucho, bastante, poco, nada, o en escala numérica), o multi-respuesta, señalando varios factores no excluyentes entre sí. Hay que tener en cuenta que una escala en la que haya una opción intermedia o neutra (por ejemplo, una escala del 1 al 5, donde el 3 sería el grado medio exacto) puede provocar que muchas personas seleccionen el número "neutro" o del medio. Si queremos posicionamientos claros es mejor utilizar escalas pares (por ejemplo, del 1 al 6).

Organización del cuestionario

Conviene que sea gradual en dificultad y aproximación al tema. Las preguntas de filtro deben ir al principio (preguntas que invalidan el cuestionario, por ejemplo, si buscamos personas con una característica específica). Una parte introductoria con preguntas más fáciles, la parte central y una parte final conclusiva y más sencilla, o bien, organizadas por bloques temáticos. 

Se le llama “secuencia del embudo” al orden de preguntas de más general a más específico. Aquí se pretende evitar que las primeras preguntas condicionen o sesguen las siguientes. La “secuencia del embudo invertido” es útil cuando queremos ahondar en un tema, es decir, conocer qué motiva la posición del entrevistado. Por ejemplo, podemos preguntar primero si está en favor o en contra del aborto, y después preguntar sobre condicionantes sociales que puedan explicar esa posición.

Más consejos

  • Informar de la garantía de anonimato y quién hace la encuesta.
  • Preguntas sociodemográficas al final.
  • Evitar que puedan ser condicionantes por su carga emocional o porque delatan un juicio de valor. En este sentido, no debemos usar palabras con carga emocional o política en la actualidad (por ejemplo: ideología de género es una expresión que se utilizaba hace algunos años para medir el grado de "machismo" de las personas, pero hoy en día estaría condicionada por el uso político que han hecho del término los medios conservadores, la conferencia episcopal y algunos partidos políticos).
  • La redacción debe ser sencilla, sin vocabulario técnico o demasiado específico. 
  • Especificar bien los períodos de tiempo a los que se hace referencia. 
  • Evitar palabras que impliquen temporalidades ambiguas como habitualmente, normalmente, etc. Es mejor preguntar cuántas veces.
  • Evitar preguntas muy generales. 
  • Evitar ambigüedades o dos ideas contradictorias en la misma pregunta.
  • Evitar preguntas en negativo. No utilizar doble negación.

Un método cuantitativo que se utiliza para detectar cambios después de una interverción es la encuesta a través de cuestionarios pre-post. Este método consiste en proporcionar un cuestionario antes de la interveción y otro después, con un margen de tiempo suficiente para que los contenidos se hayan podido asentar. 

Hay que tener en cuenta que los métodos cuantitativos y los cuestionarios tienen sus limitaciones: podremos detectar si los contenidos que se han desarrollado en la actividad pasan a formar parte del imaginario de las personas que han participado, pero no sabremos en qué medida supondrán cambios reales en su día a día. 

-> Más abajo os dejamos un ejemplo de este tipo de experiencias evaluativas ("Evaluación pre-post de una actividad preventiva...")

El Observatorio Noctámbulas edita cada curso un informe con resultados sobre sus investigaciones, con el objetivo de ofrecer una imagen panorámica de la realidad de la violencia sexual en los contextos de ocio nocturno y consumo de drogas. La investigación cuenta con una encuesta que se realiza online y que puedes consultar en cualquiera de los informes publicados en su página web.   

A continuación puedes descargarte fichas con cuestionarios validados, algunos de ellos antiguos, pero que nos pueden servir como ejemplos o modelo para elaborar nuestros cuestionarios ad hoc:

Evaluación pre-post de una actividad preventiva de la infección por VIH dirigida a los adolescentes de las comarcas del sur de Tarragona

Autoría:
REBULL FATSINI, Josep; REVERTÉ SIMÓ, Montserrat; PIÑAS FORCADELL; Ismael; ORTÍ LLAVERÍA, AMAT; GONZÁLEZ GAVILÁN, Lluís; COTRERAS BARBETA, Enric

Año de publicación:
2003

Tema:

Observatorio Noctambul@s. Observatorio sobre la relación entre el consumo de drogas y las violencias sexuales en contextos de ocio nocturno : 4º Informe anual 2016-2017

Autoría:
BURGOS GARCÍA, Ana; DUARTE, Miriam; IN?T VELD, Anna
Autoría institucional:
Fundación Salud y Comunidad (España); Col·lectiu Punt 6 (España)

Año de publicación:
2017

Tema: